¿Alguna vez te has preguntado por qué levantamos las copas antes de beber? El brindis es uno de esos rituales universales que nos conectan como humanos, pero cada cultura tiene su propia manera de hacerlo. Y si eres de los que disfrutan de una buena cerveza sin alcohol, ya sea después del deporte, en una quedada con amigos o antes de coger el coche, te va a encantar descubrir cómo se brinda en diferentes partes del mundo.
Porque sí, la cerveza (con o sin alcohol) es protagonista de brindis desde hace siglos. Así que agarra tu botellín favorito y vamos a dar la vuelta al mundo.
1. Alemania: «Prost!» – La cuna de la cultura cervecera.
En Alemania, cuna de la Reinheitsgebot (la ley de pureza de la cerveza de 1516), brindar es todo un ritual. Dicen «Prost!» mientras chocan sus jarras de cerveza, pero ojo: hay reglas no escritas. Debes mirar a los ojos de la persona con la que brindas y las jarras deben chocar en la parte inferior, nunca en el borde.
Los alemanes son serios con su cerveza. Con más de 1.500 cervecerías y festivales como el Oktoberfest, la cerveza forma parte de su ADN cultural. Aunque la tendencia de cervezas sin alcohol está creciendo muchísimo allí, especialmente entre deportistas y conductores. De hecho, Alemania es uno de los mayores productores de cerveza 0,0% del mundo. Así que si brindas con una sin alcohol en Múnich, nadie va a juzgarte. Todo lo contrario.
2. República Checa: «Na zdraví!» – Los reyes del consumo cervecero.
Los checos ostentan el récord mundial de consumo de cerveza per cápita. Y cuando dicen «Na zdraví!» («¡A tu salud!»), lo dicen muy en serio. Praga es un paraíso para los amantes de la cerveza, con la legendaria Pilsner Urquell nacida en la ciudad de Pilsen en 1842.
Aquí también tienes que mirar a los ojos al brindar, y nunca, NUNCA cruces los brazos con otra persona al chocar los vasos. Además, en los bares tradicionales checos, si no quieres más cerveza, debes poner el posavasos encima de tu jarra. Si no, seguirán llenándotela automáticamente.
Y aunque la cerveza sin alcohol aún está ganando terreno aquí, cada vez más cervecerías artesanales checas están experimentando con versiones 0,0% que mantienen todo el sabor de sus recetas centenarias.
3. Japón: «Kanpai!» – La precisión del brindis.
En Japón dicen «Kanpai!» (literalmente «vaciar la copa»), pero el ritual va mucho más allá de las palabras. La etiqueta es clave: nunca te sirves tu propia bebida; siempre lo hace otra persona. Y cuando alguien te sirve, debes sostener tu vaso con ambas manos en señal de respeto.
Aunque Japón es más famoso por su sake, la cerveza es la bebida alcohólica más consumida del país. Las cervezas sin alcohol están súper normalizadas, especialmente entre oficinistas que salen después del trabajo pero tienen que conducir de vuelta a casa.
El concepto de «nominication» (comunicación + nominar, beber) es fundamental en la cultura laboral japonesa: se considera que las mejores relaciones profesionales se construyen brindando con cerveza después del trabajo.
4. Rusia: «Na zdorovie!» – Tradición y superstición.
Aunque popularmente se asocia a Rusia con el vodka, la cerveza tiene cada vez más protagonismo, especialmente en las grandes ciudades. Cuando brindan dicen «Na zdorovie!» («¡A tu salud!»), y hay una regla de hierro: si abres una botella, hay que terminarla. Dejar bebida es de mala suerte.
Otra curiosidad: los rusos no dejan las botellas vacías en la mesa; las ponen en el suelo. Y nunca, jamás, brindan antes de que todos tengan su bebida servida.
En Rusia, el mercado de cerveza sin alcohol está creciendo rápidamente, especialmente con campañas gubernamentales que promueven estilos de vida más saludables y conducción responsable. Así que, si visitas Moscú y brindas con una 0,0%, estarás en buena compañía.
5. Reino Unido: «Cheers!» – La cultura del pub.
En UK, el «Cheers!» suena en cada esquina, especialmente en los legendarios pubs británicos. Aquí no hay tanto protocolo como en otros países, pero sí una arraigada cultura de la cerveza que se remonta a siglos atrás.
Las cask ales (cervezas de barril tradicionales) son un orgullo nacional, y el movimiento de cervezas artesanales está en pleno auge. Lo curioso es que en Reino Unido también están liderando la revolución de las cervezas sin alcohol de calidad con cuerpo, sabor y personalidad.
Además, en los pubs británicos existe la tradición del «designated driver» (conductor designado): el amigo que esa noche no bebe alcohol y se encarga de llevar a todos a casa. Y obviamente, su bebida de elección es una buena cerveza sin.
6. México: «¡Salud!» – Cerveza y celebración
En México, cuando dicen «¡Salud!» y chocan sus botellas, lo hacen con alegría y sin complicaciones. Aquí la cerveza es parte fundamental de la identidad nacional.
La cerveza mexicana es ligera, refrescante y perfecta para el clima cálido. Y, aunque tradicionalmente se asocia con fiestas y celebraciones, el mercado de cervezas sin alcohol está creciendo, especialmente entre la generación joven que busca otras opciones sin renunciar al sabor ni al momento social.
En México también existe una hermosa tradición: cuando alguien cumple años y todos brindan, la persona homenajeada da el primer sorbo. Y si estás en la playa, una cerveza (con o sin alcohol) es prácticamente obligatoria al atardecer.
7. Bélgica: «Santé!» o «Gezondheid!» – El paraíso cervecero.
Con más de 1.500 variedades de cerveza, desde las trapenses hasta las lambic, los belgas han elevado la cerveza a categoría de arte. Cuando brindan dicen «Santé!» (en francés) o «Gezondheid!» (en flamenco), pero lo más importante es que cada cerveza tiene su copa específica.
Aquí no te van a servir una Duvel en un vaso cualquiera. Cada cerveza tiene su recipiente diseñado para potenciar sus aromas y sabores. Es casi religioso.
Y aunque Bélgica es sinónimo de cervezas potentes y complejas, también están innovando en el sector sin alcohol. Varias abadías y cervecerías artesanales están sacando versiones 0,0% de sus recetas clásicas, manteniendo la complejidad de sabores pero permitiendo disfrutarlas en cualquier momento del día.
8. Italia: «Cin cin!» – De vinos a cervezas.
Aunque Italia es tierra de vinos, el «Cin cin!» también se escucha con cerveza en mano. El mercado cervecero italiano ha explotado en la última década, con cientos de cervecerías artesanales surgiendo por todo el país.
Los italianos han aplicado su filosofía gastronómica a la cerveza: ingredientes locales, procesos artesanales y mucho respeto por la tradición. Y sí, también están experimentando con cervezas sin alcohol que maridan perfectamente con su famosa cocina.
Curiosidad: en Italia, cuando brindas, debes mantener tu copa más baja que la de las personas mayores o de mayor rango como señal de respeto.
¿Y por qué nunca debes brindar con agua en España?
Ahora viene la parte jugosa. En España, brindar con agua se considera de MUY mala suerte. Tanto, que muchas personas se niegan rotundamente a hacerlo.
¿El origen? Hay varias teorías. Una dice que viene de la época en que el agua no era potable y podía causar enfermedades, así que brindar con agua era literalmente desearle la muerte a alguien. Otra teoría apunta a que los marineros consideraban que brindar con agua era como desear que alguien se ahogara en el mar.
Sea cual sea el origen, la superstición sigue muy viva. Así que si estás en España y quieres brindar, hazlo con cerveza (con o sin alcohol), vino, refresco o incluso café. Pero nunca con agua.
Lo bueno es que con la cantidad de opciones de cerveza sin alcohol que hay ahora en el mercado, siempre puedes tener una buena excusa para brindar con algo con más personalidad que el H₂O. Y si vas a conducir después, una cerveza 0,0% es la opción perfecta: todo el sabor, todo el rollo del brindis, cero preocupaciones.
Al final, no importa si dices «Prost», «Kanpai» o «Salud». Lo importante es el momento compartido, la conexión con las personas que te rodean. Y si ese momento incluye una buena cerveza sin alcohol, mejor todavía: puedes disfrutar del sabor, del ritual y de la celebración sin renunciar a conducir después o a mantener tu estilo de vida activo.
Así que la próxima vez que levantes tu botellín, recuerda que estás participando en una tradición milenaria que une a culturas de todo el mundo. Y eso, definitivamente, merece un brindis.
¡Salud!















