Este Halloween no vamos a hablar de casas encantadas ni de cementerios terroríficos. Vamos a por algo mucho más cercano, un lugar que transitamos cada día: nuestras carreteras. Y es que, las leyendas de carretera son el terror más democrático que existe: no necesitas entrar en ningún sitio sospechoso.
Porque, seamos sinceros, ¿quién no tiene localizada esa carretera que da un poco de mal rollo?
Abróchate el cinturón porque vamos a recorrer cuatro historias que han convertido tramos de asfalto aparentemente normales en verdaderas pesadillas urbanas..
1. La mítica en España: esa niña de la curva
Majadahonda (Madrid), Sanlúcar la Mayor (Sevilla), Sintra (Portugal). La misma historia se repite, aunque con dos finales completamente distintos o, más bien, dos intenciones contrapuestas por parte del fantasma que protagoniza el misterio: una joven vestida de blanco aparece en la carretera haciendo autostop. Un conductor o conductora piadosa se ofrece a llevarla y la chica se sienta en el asiento del copiloto. Al llegar a un punto de la carretera, ella pronuncia “En esa curva me maté yo”, para, acto seguido, desaparecer. Hay versiones que aseguran que lo hace para alertar a los automovilistas y otras que consideran que su objetivo es precisamente distraerles.
Fuera como fuese, los orígenes parecen situarse entre los años 70 y 80, en distintos puntos de la geografía ibérica. En el programa de misterio de Jiménez del Oso de RTVE ya se hablaba de este misterio.
Algunos lo vinculan con la leyenda de la Dama Blanca, un arquetipo femenino presente en el folklore de toda Europa (y América), que generalmente se asocia con un lugar específico y representa a una mujer que murió trágicamente. Los relatos varían, pero comúnmente aparecen como un fantasma vestido de blanco que deambula por castillos, mansiones o lugares ligados a su muerte, a veces anunciando desgracias. El core de esta leyenda sigue vivo, aunque va tomando distintas formas. Como ejemplo, la versión que da el influencer César Merino del accidente que sufrió un matrimonio y del que pudo salvarse el marido, no así la mujer. Según describe, ésta se aparece a los conductores cuando pasan por la curva que la vio fallecer.
2. La Rumorosa de México
Es considerada la carretera más peligrosa de México debido a su topografía y a sus abundantes curvas cerradas y descensos vertiginosos. A una altitud de 1.232 metros, este paso de montaña de la Sierra Juárez, une las ciudades de Tecate y Mexicali, y durante su recorrido se pueden escuchar los rumores del viento, responsables directos de las leyendas que circulan en torno a este paraje.
Cuenta la historia que un camionero que conducía en dirección a Mexicali para asistir al parto de su mujer se desvió precipitadamente de la carretera. El conductor salió del camión aturdido y esperó a que alguien pasara para ayudarlo o llevarlo a la ciudad, pero la vía estaba desierta. El hombre se quedó dormido y, cuando despertó, decidió emprender la marcha, caminando hacia la ciudad. Caminaba y caminaba, y siempre regresaba al punto de partida, donde se encontraba el trailer. Al cabo de tres días encontraron el camión, pero no al conductor; no se supo nada más de él.
3. Boy Scout Lane, en Wisconsin, Estados Unidos.
Las historias que circulan incluyen testimonios de visitantes que refieren una fuerte sensación de ser observados, el sonido de pasos o ramas rompiéndose procedente de múltiples direcciones, luces rojas o blancas que a veces se describen como linternas oscilantes o haces de luz, autobuses o figuras fantasmales y huellas de manos en coches aparcados o que circulan por la zona.
Piel de gallina, ¿no? La carretera es hoy propiedad privada, pero en su momento, sus titulares eran los Boy Scouts, quienes querían construir un campamento en el espacio. De ahí su nombre.
4. La autopista Kuala Lumpur–Karak y el escarabajo amarillo malasio
Los conductores que transitan esta vía aseguran haber visto un Volkswagen Beetle de color amarillo circular por la noche, en las horas de poco tráfico, sobre todo cuando hay niebla. Aparece delante de ellos, moviéndose con una lentitud inquietante, lo que les obliga a adelantar. Pero poco después, el mismo Beetle vuelve a aparecer delante, como si hubiera deformado el espacio-tiempo Lo que más escalofríos da a los conductores es lo que hay dentro. O más bien lo que no hay. Los que al adelantar al coche miran de cerca juran que no hay nadie al volante. En algunas versiones, el coche desaparece por completo en la noche una vez que ha sido visto demasiadas veces.
Esta carretera también recoge otras leyendas, como la del fantasma de un niño buscando a su madre o la de la Pontianak, que toma la forma de una bellísima mujer que pide a los conductores que le acerquen a la gasolinera más cercana.
Hasta aquí las cuatro leyendas sobre carreteras. ¿Conoces algunas más? ¡Te leemos en los comentarios del blog!















